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Los mormones abren en Roma su templo más grande de Europa

Abel Resende

Se han necesitado ocho años para levantar este templo, que está ubicado en la parte nororiental de la capital italiana 

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocidos como los mormones, acaba de abrir en Roma su primer templo de Italia, que es el más grande de Europa y que se encuentra a pocos kilómetros del Vaticano.

Abel Resende

Roma es el centro de la cristiandad y un templo aquí no nos podía faltar”, aseguró en declaraciones a EFE el responsable de esta iglesia en Italia, Alessandro Dini Ciacci

Se han necesitado ocho años para levantar este templo, que está ubicado en la parte nororiental de la capital italiana y es el número 162 en el mundo y el duodécimo de Europa

El templo mormón forma parte de un complejo religioso y cultural de seis hectáreas, que cuenta además con una iglesia -que se utiliza para las ceremonias dominicales-, un centro para visitantes con una biblioteca, una casa para huéspedes y grandes jardines con imponentes fuentes

Hasta ahora, los 25.000 miembros de esta iglesia que hay en Italia y que querían acudir a un templo mormón tenían que viajar hasta Berna, en Suiza, pero a partir de ahora podrán orar en Roma, a solo 20 kilómetros del Vaticano

Las relaciones de esta iglesia con la Iglesia católica no han sido fáciles, pues tienen una concepción distinta del bautismo y una doctrina diferente sobre Jesucristo

Sin embargo en los últimos tiempos se ha producido un cierto acercamiento, en opinión de Dini Ciacci, y de hecho el pasado sábado el papa Francisco recibió en el Vaticano a Russell M. Nelson, presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  Era la primera vez en la que un pontífice recibía al presidente de esta iglesia y fue un encuentro que duró “unos 30 minutos” y en el que también estuvo presente Dini Ciacci

El templo tiene 3.800 metros cuadrados y tres plantas, y solo puede ser visitado por los mormones que dispongan de una tarjeta identificativa, firmada por “el dirigente eclesiástico más próximo” que certifique que esa persona es “miembro de la iglesia y que se está esforzando por vivir el Evangelio”.  Para los que no son miembros o para los miembros que por diversas razones no puedan acceder en ese momento al templo se ha dispuesto una sala de espera justo en la entrada, en la parte izquierda, “en la que pueden gozar igualmente del espíritu del templo”